La mayoría de los padres estarían felices de tener un bebé independientemente del sexo, niño o niña. Sin embargo, por diversas razones, algunos prefieren fuertemente un género sobre el otro. Vemos que esto surge, por ejemplo, por razones culturales o cuando una familia ya tiene muchos hijos de un género y simplemente quiere lograr la diversidad de género.
Esto no es nuevo. La gente intentaba controlar el género de sus concepciones mucho antes de que apareciera la FIV. Por ejemplo, algunos creen que las relaciones sexuales controlarán de cierta manera el género de la descendencia. Esta idea parece estar respaldada por el hecho de que el cromosoma X (femenino) o Y (masculino) del espermatozoide determina el sexo del embrión (el óvulo u ovocito siempre porta un cromosoma X). Debido a que el cromosoma Y es más pequeño y, por lo tanto, más liviano que el cromosoma X, algunos creen que esto permite que los espermatozoides que portan el cromosoma Y naden más rápido. En la práctica, esta diferencia es demasiado pequeña para importar, y tales técnicas no producen sustancialmente más bebés de ambos sexos de lo que se esperaría. Las técnicas de selección de sexo basadas en diferencias en la velocidad de nado de los espermatozoides no son muy efectivas.
Sin embargo, con la FIV, tenemos la capacidad de examinar la composición genética de un embrión. Podemos examinar embriones en cultivo para detectar enfermedades transmitidas cromosómicamente (defectos de un solo gen), como la fibrosis quística, por ejemplo. Sólo los embriones que no tienen el gen portador de la enfermedad se transfieren al útero. También podemos comprobar el número de cromosomas de cada embrión y transferir sólo aquellos que tengan el número normal. Se espera que este enfoque aumente las tasas de éxito de la FIV por transferencia al eliminar la transferencia de embriones no viables. Estas pruebas genéticas se conocen comúnmente como PGD o PGS (diagnóstico o cribado genético preimplantacional).
El PGD y el PGS también revelan el sexo del embrión, lo que permite la selección del sexo. Los fetos femeninos tienen dos cromosomas X (uno de cada padre), mientras que los fetos masculinos tienen un cromosoma X de la madre y un cromosoma Y del padre. Transferir sólo aquellos embriones de un sexo aumentará en gran medida las posibilidades de que los niños resultantes sean de ese sexo. Esta es una técnica muy eficaz para la selección de género.
Para obtener más información sobre la selección de género, comuníquese con el Centro de Medicina Reproductiva y Medicina Fetal – Dr. Alejandro Trajano para una consulta.






























